Boletín N.º 49 Versión v3.4
Pedirle los votos al Patrón, y treinta y una escenas más
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Ahora podés llamarlo vos. Te hace la cuenta en voz alta: cuántos senadores tenés, cuántos hacen falta para tu ley, cuántos le responden a él y cuántos te puede mover. Pone precio por cabeza, se regatea —podés ofrecerle la mitad, o pagarle con cargos en vez de plata— y elegís cuántos comprar. Son votos prestados por tres meses: después vuelven a votar como votaban antes.
El precio sube cuando la relación está mal, cuando la ley es polémica y cada vez que le pedís. La primera vez nunca va a estar más barata.
Y hay treinta y una escenas largas nuevas, de once que había a cuarenta y dos: el brote sin vacunas, el paro docente, el agujero antes del aguinaldo, el puente que partió el país, el motín en el penal, el tractorazo, el apagón con cuarenta y dos grados, la terna de la Corte, el almuerzo en el Comando, la toma de la facultad, la noche de la selección, los sin tierra, la inundación, el Chaco ardiendo y siete más del Patrón. No se repiten en una misma partida.
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