Boletín N.º 58 Versión v4.11
En dictadura ya no pasa nada en un Congreso que disolviste
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Mandabas los tanques al Congreso, gobernabas por decreto… y el juego te seguía tirando sesiones secretas, pedidos de desafuero, elección de la mesa directiva y noches de Presupuesto. De 452 situaciones que podían caerte en dictadura, 72 hablaban de un Congreso que ya no existía. Se apagaron las que necesitan el recinto funcionando; quedan las que apenas nombran a un senador de pasada, porque esa persona sigue existiendo después del golpe.
Lo mismo con las acciones: siete te prometían que "el Senado te odia" o que "te suma bancada" cuando ya no había Senado ni bancadas. Ahora están escritas según el régimen — en dictadura, a los ñoquis los echás y nadie chista.
Y el tablero dejó de mentirte: el gráfico de facciones te dibujaba una línea "Congreso", con su línea roja de juicio político incluida, avisándote de una destitución imposible. En dictadura ya no se dibuja.
LOS RENCORES. Estabas hace ochenta meses en el poder, sin prensa libre, sin Congreso y con un pyragüé en cada esquina, y un ex ministro al que echaste hace tres años te seguía costando popularidad y calor fiscal como si estuvieras en democracia. Ya no: en dictadura casi no pueden hacerte nada, el que se anima a hablar se calla doce meses, y la bronca se les baja al doble de rápido — no porque se les pase, sino porque se la guardan adentro. Medido sobre treinta y seis meses con seis resentidos al máximo: perdías 23 puntos de popularidad y 82 de calor; ahora perdés medio punto y punto y medio.
ADEMÁS: pagarle al Patrón para que te moviera votos en un Senado disuelto ya no se puede (se podía, por un error de guardia), el juego dejó de mandarte 26 KB de datos del Senado en cada refresco cuando estás en dictadura, y se corrigieron tres lugares donde la economía podía irse abajo del piso del juego.
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